Esta
historia comienza con una chica vendiendo una piel de conejo ornamental en una
página de ventas de Facebook, las ventas en estos grupos nunca causan tanto
impacto ni llegan a tener más de 10 likes, sin embargo la venta de esta chica
obtuvo demasiadas reacciones, muchas de ellas de molestia y varias personas le
comentaban cosas como que era una asesina y que no pensaba en el sufrimiento de
los animales, es en ese punto donde quise intervenir.
No quiero confundir a nadie,
aclaro que odio la crueldad animal pero no tolero el trato injusto y la chica
estaba siendo tratada muy injustamente y era por personas que no estaban llenas
de aprecio o tolerancia, eran muy agresivas con ella así que comente que por
favor fuesen más tolerantes ya que no sabemos bien de dónde provenía esa piel.
Es muy curioso como en Facebook muy habitualmente “cazar brujas” se ha vuelto
un deporte, la justicia social es terrible, irónica, injusta y no solo eso muchas
veces muestran una actitud hipócrita e incongruente en cuanto a la cultura que
orgullosamente se jactan tener muchas secciones de nuestra sociedad, la
pregunta es ¿Por qué cuando alguien vende una chamarra de cuero no actúan de
esa forma tan absurda y desproporcionada? ¡El cuero también es una piel animal!
Es aquí donde quiero
remarcar el tema, es irónico que lo fácil de ver nos molesta e incómoda y no
nos importa el contexto o la profundidad que algo tenga, no investigamos más
haya, nos quedamos con lo que parece estar mal y lo atacamos en grupo con la
misma violencia en que la Santa Inquisición quemaba a los que no seguían a Dios,
la crítica y el sentido de justicia en las redes sociales se ha vuelto una
cuestión de solo encontrar blanco y negro, no existe para nosotros una escala
de grises y eso vuelve a la injusticia un disfraz de la justicia, las cosas
tienen más profundidad de lo que en principio creemos y no lo indagamos.
La gente se vuelca a atacar
el maltrato y lo hace usando una red social llamada Facebook que consume una
cantidad gigantesca de energía, y para entrar a la plataforma usan un celular
cuya fabricación produce un impacto en el medio ambiente desastroso, deja sin
hábitat e incluso destruye a muchos animales y plantas tanto en la tierra como
en el agua, no menos importante la fabricación de los componentes de tu celular
que utiliza una explotación humana, con condiciones de trabajo que no son
realmente dignas, están escribiendo sus comentarios llenos de odio y prejuicio
mientras se toman un café con granos que provienen de una plantación en Chiapas
donde probablemente las condiciones de trabajo sean también deplorables y muy
injustas, café que está servido en un vaso de cartón que probablemente nunca
será reciclado, y tomas café para ir muy despierto a tu trabajo o escuela en la
mañana para desempeñar un rol en esta sociedad estúpida, “zombificada”,
entumecida e insensible que tiene una falsa percepción de lo que es tener una
superioridad moral y cultural digna de sentirse orgulloso, y que no se da
cuenta que con sus acciones diarias contribuyen a dejar una huella destructiva
en lo natural y el medio ambiente de dimensiones desproporcionadas.
Entonces, les dejo dos
preguntas ¿Quién nos puso como juez y jurado de lo que está mal o no en redes
sociales? ¿Hasta dónde la cultura general que tenemos nos permite llegar a ser
intolerantes con los demás? Les doy la bienvenida al área de cultura de El
Seccionista.
Miguel Ángel Álvarez Pichardo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario