29/06/18
Por Miguel Ángel Álvarez Pichardo
El sábado pasado tenía
síntomas de gripe, mi abuela al ver mis síntomas en lugar de mandarme al médico
o por lo menos darme un antigripal, me recomendó que cortará una cebolla y las
pusiera al lado de donde me iba a dormir, solo me limité a reírme y a decirle
“Abue, ¿De verdad cree que haré algo así?”
Los síntomas se hacían verdad
y me enferme de gripe, eran las 3 am y no podía dormir, como buen desesperado (y
por no ir al médico a que me recetara unos antigripales) comencé a buscar
remedios caseros por internet, había uno muy lindo el cual solo tenía que
mesclar miel con limón, así que comencé a buscar miel y limón, pero no
encontré, lo que encontré fue una cebolla en el refrigerador a un lado de unos
tomates que en 2 días tal vez se vayan a echar a perder.
Era tanta mi desesperación por
querer curarme que tomé la cebolla, la partí y la puse a un lado de la cama,
después de media hora me sentí muy estúpido, ¿Cómo fue posible que haya llegado
a creer que la cebolla absorbería las bacterias y los virus? ¿Y luego qué? ¿Al
otro día haría una ensalada con el restante de la cebolla? Digo, porque no
estoy como para andar tirando la comida.
Parece mentira que remedios
caseros como este sigan existiendo en pleno año 2018, pero aún hay madre y
abuelas que siguen creyendo en remedios caseros, si alguna vez llego a
funcionar lo de la cebolla fue más por casualidad, no hay que ser científico,
ni militar para saber eso. Claro que existen algunos que funcionan pero en la
gran mayoría no.
No quiero insultar a las
abuelitas pero no quiero imaginarme alguna de ellas con gripe, sentadas al lado
de una cebolla cortada cuestionándose si el retraso que tienen algunos seres
humanos se pueden curar con cortar alguna fruta exótica.
Ahora vamos a algunos datos
que encontré, ¿Por qué se usa una cebolla y no otra fruta o verdura? Pues en la
medicina India hace cerca de unos 3000 años, la cebolla la usaban para muchas
cosas, para el dolor de articulaciones, dolores de estómago, la gripe, la
fiebre y adivina ¿Qué usaban los encantadores de cobras para que no los
mordieran las cobras? Exacto, cebollas.
Con el paso del tiempo estos
remedios caseros antiguos e inútiles se fueron quedando, afortunadamente
tenemos que agradecer que vivimos en una época donde la información fluye y el
mejor remedio casero es investigar y no creer lo primero que nos digan,
afortunadamente no todos los remedios caseros antiguos duran para siempre sino
hoy aún nos blanquearíamos los dientes con orina tal y como lo hacían en la
Antigua Roma, y lo más curioso es que este remedio casero es de los que se sabe
que si tuvieron y tendrían función hoy en día.
Miguel Ángel Álvarez
Pichardo.

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