viernes, 13 de julio de 2018

Gran Teatro de La Habana: el emblema del ballet en Cuba

13/07/18


Hace años, cuenta Ofelia —quien se ocupa de preparar cocteles y algunas delicias gastronómicas en el Hotel Plaza de La Habana—, "coger las entradas para el ballet en Cuba era muy fácil. Te estoy hablando del año 85, 90, cuando pocas personas iban al ballet. Ahora cuesta un trabajo… Se hacen unas colas muy grandes cuando empiezan a vender las entradas”. Y es que "hacer la cola" en la isla es una actividad recurrente cuando el olfato cubano detecta lo que es bueno, y el Ballet Nacional de Cuba —declarado Patrimonio Cultural de la Nación el pasado el 5 de julio— es uno de los más grandes tesoros de la isla, junto al Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso (GTH), el cual reabrió sus puertas el 1 de enero de 2016, tras una exhaustiva restauración que duró tres años.

El edificio, ubicado en Centro Habana, inició como un pequeño foro llamado Tacón, construido entre 1834 y 1837. En 1906, gallegos instalados en Cuba lo compraron por unos 525 mil pesos de la época, además de la manzana en la que se encontraba, para construir el Palacio Social del Centro Gallego de La Habana, en el que, de 1907 a 1915, se llevaban a cabo eventos sociales de la comunidad gallega. A partir de 1915 el recinto se dividió en el Teatro Nacional y Palacio Social. Por eso existen dos entradas principales. Antes, según Ofelia, "no había mucho público para las funciones, e incluso se crearon círculos de amigos del ballet en centros de trabajo, en los que se estimulaba a las personas para conocer y disfrutar de esta manifestación artística"




Raúl Guerrero Palomino. 

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